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Durante siglos, fue sinónimo de buena alimentación. Lo más deseado en cualquier menú. Un paradigma de estatus y la esencia de opíparos banquetes que sólo unos pocos podían permitirse. Sin embargo, en los últimos años la carne roja ha perdido gran parte de ese esplendor.

La asociación de su consumo en grandes cantidades con un mayor riesgo de padecer enfermedades como las cardiovasculares o el cáncer ha puesto en la picota a este alimento que acompaña a la humanidad desde sus primeros días.

Hace pocos días, de hecho, un nuevo estudio de la Universidad de Oxford ha ratificado este lazo que une a la carne roja y/o procesada -aunque sea en pequeñas cantidades- con la aparición de tumores.

Según sus datos, tomar unos 76 gramos al día -un filete finito de ternera- aumenta significativamente las posibilidades de desarrollar un tumor en el intestino.

"Nuestros resultados sugieren que las personas que toman carne roja y procesadacuatro o más veces a la semana tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon que quienes lo hacen menos de dos veces a la semana", señaló Tim Key, líder de la investigación y director de la Unidad de Epidemiología del Cáncer de la citada universidad británica.